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viernes, 18 de octubre de 2019

Genesis 24 - Esposa para la simiente prometida




MANO ENTRE LOS MUSLOS DE ABRAHAM "PACTO"
Como observamos al principio de este capitulo, Abraham manda a su Siervo mas anciano para encomendar una tarea muy importante, este ya era un siervo de su confianza ya que gobernaba todo lo que había en su casa. La tarea era buscarle esposa a su hijo de entre su parentela y tierra de origen, a esto lo hizo jurar poniendo su mano entre sus muslos cerca de sus testículos. Este es un acto de juramento raro para nuestra época y cultura, pero la razón de este es el pacto de Dios con Abraham y su descendencia, era de la semilla de Abraham de quien vendría el Mesías y con esa gran promesa juramenta a su siervo a traerle esposa a su hijo para continuar la descendencia prometida por Dios. Resulta que Abraham siendo ya viejo se vio en la ocupación de darle continuidad a la promesa de Dios; Isaac necesitaba una mujer y su pueblo una nueva señora.

sábado, 1 de julio de 2017

Genesis 23 - La Muerte Sara - Podcast #19



LA MUERTE DE SARA
 Libro de Génesis Cap. 23, Podcast #019
Abraham, le pido a los heteos que le vendieran de la tierra que en ese momento les pertenecía a ellos, a pesar de que Abraham tuviera la promesa por parte de Dios de que toda esa tierra seria para su descendencia, él les solicita una parte en la región de Hebrón, al sur de lo que hoy conocemos como Jerusalén y al oeste del mar muerto, la cueva llamada Macpela para sepultar a su esposa en ese lugar que le vendieran. Abraham, no pidió que le regalaran la cueva, él quiso pagar el precio justo por la propiedad. En aquel tiempo, la gente dueña de las tierras no vendían en si terrenos ya que no se consideraban propiedades, pero las sepulturas si así como los poso de agua, eran lugares que si se apropiaban y era necesario comprarlos para demostrar su pertenecía. Abraham pidió el precio justo por esta heredad ya que iba a sepultar a su amada mujer.

domingo, 21 de agosto de 2016

Genesis 22 - La gran prueba de Abraham - Podcast #018

Libro de Génesis Cap. 22, Podcast #018
Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba. Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano: Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram, Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel. Y Betuel fue el padre de Rebeca. Éstos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham. Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.

Como hemos escuchado, tiempo después que Abraham despidió a Agar con su hijo Ismael, Dios habló a Abraham para probarlo. Dios estaba preparando la Fe de Abraham desde su primer encuentro en Ur de los Caldeos hasta este último acontecimiento, donde después de 50 años, Abraham nos dará a toda la humanidad la revelación de la redención a través de la cruz de nuestro Sr. Jesús. Santiago en su carta nos explica como Abraham ejecuta la fe con obras, Obras de la Fe, no obras de la Ley, en el Cap. 2 vers. 20-24 diciendo: “¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.” Dios perfecciono la Fe de Abraham, para llegar a la obra de la cual hablaremos en este capítulo.
Dios habla con Abraham y le dice que tome a su hijo único, a Isaac, a quien Abraham ama y lo lleve a tierra de Moriah y lo ofrezca en holocausto en uno de los montes de aquel lugar que el Sr. Le mostrara.
Como sabemos Abraham no solo tenía a Isaac, tenía también a Ismael, pero Dios le dice que tome a su único hijo, al que ama, a Isaac. Dios separo a Ismael de Isaac, pues el heredero de la promesa era Isaac y el único en el que Dios cumpliría su promesa de bendecir a todas las naciones del mundo, porque de éste vendría nuestro Sr. Jesús. Aquí también encontramos la palabra amor, la cual es usada por primera vez en la biblia y con un contexto de sacrificio; en el evangelio de Juan 3:16 “nos dice: que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
Creo que el primer mensaje de amor que Dios nos revela en su escritura, es el de un Padre hacia un hijo, Abraham tendría que enfrentarse a ese amor, y a esa confianza en Dios para hacer lo que hizo.
También es interesante saber, que el mismo monte donde se construyó el templo y donde nuestro Sr. Jesús entrego su vida, es el mismo donde Abraham estaba subiendo para entregar a su hijo en holocausto.
Abraham se levantó de mañana, atendiendo inmediatamente a la orden de Dios, preparo un asno, corto leña, tomo dos siervos y emprendió el viaje hacia el lugar donde Dios le había dicho, una vez allí, al tercer día de la excursión, ordeno a sus siervos esperar con el asno, y tomando la leña para el holocausto, la puso sobre su hijo Isaac, tomo también fuego y el cuchillo para el sacrificio, y subió Abraham juntamente con su hijo Isaac al monte para adorar al Señor. Recuerdo cuando era más joven, veía un programa de televisión donde pasaban una caricatura llamada la biblia, donde te pasaban caricaturas bíblicas, y recuerdo que cuando vi la historia de Isaac, siempre veía a un niño yendo con su padre anciano Abraham, pero la leña necesaria para un sacrificio de tal magnitud, es realmente mayor que la que solía ver en la televisión, Isaac, no era un niño, Isaac era un joven, de quizás 20 años o más, hay quienes aseguran que tenía 33 años. La edad de nuestro Sr Jesús cuando fue crucificado, pero el punto es que no era un niño indefenso a merced de su padre Abraham, era un joven lo bastante fuerte para cargar la leña la cual sería usada para su propio holocausto. En este pequeño versículo podemos encontrar bastantes similitudes entre nuestro Sr. Jesús e Isaac, siendo él quien carga su propia leña, siendo obediente a su padre subió juntamente a adorar a Dios. Isaac le pregunta a Abraham respecto al cordero, diciendo, no hay cordero para holocausto, y Abraham lo consuela diciendo Dios proveerá cordero. Y En efecto, Dios nos proveyó de cordero.
Cuando llegan a la sima y preparan el altar para el sacrificio, Abraham ata a su hijo Isaac y lo pone sobre el Altar. Isaac era un joven con la suficiente fuerza para huir del lugar y no permitir que su padre lo amordace y lo sacrifique, pero esta parte me encanta por parte de Isaac, Isaac confiaba en su padre, creo realmente que Isaac veía en su padre un hombre de Fe en Dios, un hombre que seguramente a lo largo de su vida le demostró su fe hacía con Dios, estoy seguro que vio poder revelador de Dios hacia su familia incontables veces, y esto lo convertía en un joven que sabía dejar las cosas en manos de Dios, Dios proveerá, y como siervo de su padre se entregó, mansamente, se dejó amordazar y recostar sobre el altar de leña. Cuando Abraham extiende su mano con el cuchillo para degollar a su hijo, Dios lo llama desde el cielo y le dice que se detenga.
Cuando hablamos de Isaac, podemos sacar muy buen partido de ejemplos mesiánicos, ejemplos de los cuales solamente el Mesías cumpliría, y es justamente en el sacrificio, en la última prueba de fe que Dios le hace a Abraham, que Dios detiene el sacrificio de Isaac, ya que el sacrificio del cual nosotros debemos siempre voltear, es el sacrificio de nuestro Sr. Jesús, aquél que como cordero manso se entregó humildemente a sus verdugos, los cuales lo inspeccionaron y dando de azotes lo llevaron hacia el monte de la calavera, donde 2 mil años antes Dios había prometido a Abraham un cordero, sin mancha, sin pecado, perfecto para la redención, no solo de un pueblo, sino de toda la humanidad. Nuestro Sr. Jesús, Santo es su nombre, Santo su sacrificio, muriendo una sola vez y para siempre.
Y cuando Abraham mira hacia sus espaldas, había un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos, y Abraham lo tomo y lo ofreció en holocausto en el altar en vez que su hijo. Y Dios finalmente le reitera su promesa de que su descendencia sería incontable, como las estrellas del cielo y como la arena del mar, y en tu SIMIENTE serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Por último, en este capítulo se hace presente el nombre Rebeca, la que había de ser esposa de Isaac más adelante, nieta del hermano de Abraham llamado Nacor.
Hermanos, la Fe de nuestro padre Abraham fue de 0 a 100, Dios lo preparo para que en este último episodio en la vida de Abraham, resaltase su confianza hacia Dios. De la misma manera, Dios nos sigue preparando, día con día, con experiencias en nuestras vidas, con nuestras luchas, pero sobre todo con nuestras victorias, para poder ser perfectos en la fe, logrando obras en la Fe para la gloria de Dios.


Que Dios los bendiga hermanos esta semana, llevándolos en estas obras de la Fe a lo largo de ésta, y nos vemos en la próxima con un poco más.

domingo, 14 de agosto de 2016

Genesis 21 - El nacimiento de Isaac - Podcast #0017



El libro de Génesis Cap. 21, Podcast #017
Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo. Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez. Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac. Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente. Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.
Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces. Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado. Y respondió Abraham: Yo juraré. Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado. Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy. Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto. Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte. Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte? Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo. Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos. Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos. Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno. Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días. (Gen 21)

Como hemos escuchado, Dios visito a Sara como lo había prometido desde 25 años atrás, no por la gran bondad y paciencia de Sara y Abraham, o por su buen comportamiento que Dios cumple su promesa, sino porque Dios es fiel a pesar de Abraham y su mujer, a pesar de los errores de estos dos personajes Dios cumple su promesa y de una manera milagrosa. Siendo Abraham de 100 años y Sara de 90 y con un problema de esterilidad, nace Isaac; por gracia de Dios, para que ni Abraham y ni Sara se jactasen de haber engendrado a un hijo que traería reyes y príncipes a este planeta, sino para que, causando risa, den gloria a Dios por ese gran milagro y cumplimiento de su promesa.
Y cuando creció Isaac, y fue destetado, Ismael hijo de la egipcia Agar se burlaba de Isaac, y esto no le agrado en lo más mínimo a Sara, así que hablo con Abraham y le dijo que echara de su casa a la sierva y su hijo; y esto le pareció grave a Abraham. Recordemos que Ismael es también hijo de Abraham y lo que Sara le estaba pidiendo era algo muy delicado para la mente de un padre, pero recordemos, que la vida de todos los personajes de la biblia, del antiguo testamento, apuntan a nuestro Sr. Jesús y la redención de su pueblo, son sombras de lo que había de venir (Col 2:17).
Veamos algunas similitudes entre nuestro Sr Jesús e Isaac:
Nuestro Sr Jesús nació de manera sobrenatural, nació de una virgen llamada María (Luc 1:27), Isaac también nació de manera sobrenatural, de una mujer estéril ya anciana sin posibilidad de tener hijos naturalmente llamada Sara;
Nuestro Sr Jesús nació por la promesa de Dios de mandar a un Salvador a esta tierra (Deu 18:15), Isaac nació por la promesa que Dios hizo a Abraham quien le traería la descendencia incontable y de donde vendría nuestro Salvador, nuestro Sr. Jesús
Nuestro Sr Jesús nació siendo Rey de reyes y Señor de señores, Dios mismo quien no comparte su gloria con nadie, Dios celoso (Isa 42:8); Isaac nació con un hermano llamado Ismael y con el cual no compartirá su herencia.
Para entender un poco más esta situación entre Isaac e Ismael, tenemos que recurrir al libro de Gálatas donde Pablo nos ayuda a entender una alegoría, o paralelismo que se encuentra en ésta historia para a entender la libertad que ejercemos en Cristo Jesús, nuestro Salvador:
Pablo consternado por los judaizantes que se estaban infiltrando en la iglesia de Galicia, reprende a los gálatas preguntándoles que si habían nacido del espíritu o de la carne, ya que estos judaizantes estaban perturbándolos de guardar la ley de Moisés con obras, guardando días, cuidando comidas y lo más escandaloso, circuncidándose; así que Pablo les expone esta historia entre Isaac e Ismael para hacer entender que los hijos de la esclava son los de Agar la sierva, ya que Ismael nació por la carne, por el deseo de Abraham y Sara de ayudar a Dios, por medio de obras (como ya lo vimos en los podcasts anteriores), pero los hijos de la libre, o sea, los hijos de Sara son los hijos de la promesa, Isaac que nació por la promesa que hizo Dios a Abraham. En los tiempos de nuestro Sr Jesús los judíos se jactaban que eran hijos de Abraham, y con esto, hijos de la promesa, pero Pablo nos aclara que no son hijos de Abraham los que son por la carne, sino los que son por el espíritu diciendo: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. (Gal 3:6-7)”, además les informa lo que dice la ley de sí misma: “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. (Gal 3:10:12)”. Y concluyendo dice: que, si quieren ser parte de la esclava, se esclavizaran a la ley, forzándose a hacer todo lo que la ley dice, cosa imposible, ya que nuestro Sr Jesús en su gran poder fue el único capaz de lograrlo; pero que si somos de Cristo juntamente crucificados a la ley en su cruz, entonces somos libres de la maldición de la ley, para que todo lo que hagamos lo hagamos en el amor de hijo de Dios que murió por todos nosotros (Gal 2:19-20), aquellos que buscamos a Dios en espíritu y en verdad, no por obras. De tal manera, que nosotros nacidos del espíritu, somos hijos de la promesa e hijos de Abraham.
Así que Dios le confirma a Abraham que atienda a todo lo que Sarah le diga, ya que Dios esta en control de todas las cosas y él se encargará de Ismael, ya que en Isaac, Abraham tendrá descendencia. Y a la mañana siguiente Abraham tomo a la sierva y a su hijo junto con alimento y los despidió; y estando Agar y su hijo en el desierto les falto agua y al llorar el niño Dios los escucho y los llevo hasta donde había una fuente de agua y Dios bendijo a Ismael y Dios estuvo con Ismael, y éste fue tirador de arco y su madre le tomo mujer de la tierra de Egipto.
También escuchamos, como Abimelec se acerca a Abraham junto con el príncipe de su ejército llamado Ficol para hacer pacto con Abraham, ya que Abimelec observa que Dios está con él en todo lo que hace, y hace un pacto con él y sus descendientes en el nombre de Dios y hubo ovejas y vacas de parte de Abraham para Abimelec, además que Abraham separa 7 corderas para reclamar un poso que le habían quitado los siervos de Abimelec, a lo cual Abimelec atiende ya de una manera de amistad. Es muy bello observar como nuestro Padre Abraham hace amistad con un hombre que le quiso quitar su mujer, y que termina pactando con él, invocando el nombre de Jehová Dios eterno, sin remordimientos ni rencores. Asi como los hijos de Dios nos debemos ver en este buen ejemplo de Abraham.

Hermanos, el amor de nuestro Dios se refleja a través en su fidelidad, en su compromiso a sus propios pactos y promesas que hizo con la humanidad a través de los patriarcas viéndose cumplidos en nuestro Sr. Jesús, el cual es la manifestación de todo lo hablado en el antiguo testamento, en él vivimos en libertad, no para el pecado, sino para la adoración perfecta en espíritu y verdad que demanda nuestro padre eterno que solo es posible si nacemos del Espíritu.

domingo, 3 de julio de 2016

Genesis 20 - Abraham y Abimelec - Podcast #016


De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar. Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto. Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.
Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo. Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto? Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer. Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer. Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Ésta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es. Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer. Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca. Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada. Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos. Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.  (Génesis 20)





Como hemos escuchado, Abraham partió del Encinar de Mamre, ubicado en Hebrón, donde había vivido más de 20 años y donde seguramente Dios determinó que era tiempo que se moviera, y lo mandó al Neguev, al reino de Gerar.
En este lugar Abraham nos deja ver nuevamente su astucia sin tomar en cuenta a Dios, Abraham siguió presentando a Sara su mujer como su hermana, y cuando entra en el reino de Gerar, el rey Abimelec manda por Sara con intenciones de tomarla como mujer, pero Dios habló a Abimelec en sueños y le advirtió de no tomar la mujer de Abraham. Hermanos, el pecado de adulterio, es un pecado que Dios castiga severamente, debemos entender que todo pecado es pagado con la muerte (Rom 6:23), y que la muerte misma es el cumplimiento de este pago, de tal manera que todos morimos porque todos somos pecadores, pero el castigo inmediato de Dios, el asolamiento de Dios en nuestras vidas cuando practicamos el pecado, el abandono del poder de Dios de su misericordia y su justicia de nuestras vidas, es un castigo inmediato y doloroso, más cuando somos instruidos en la justica de Dios y descaradamente pecamos. Dios advierte a Abimelec que lo que está por hacer es un acto que le costara la vida inmediata, la de él y todo su pueblo y por la falta de la fe en el Dios único y verdadero, la vida eterna también. Hay un principio bíblico muy hermoso que dice: El principio de la sabiduría es el temor a Jehová (Pro 1:7), Abimelec era un hombre pagano, fuera de toda instrucción de la palabra de Dios, pero cuando Dios le habla en sus sueños, éste atiende a su palabra y regresa a Sara a su esposo Abraham inmediatamente. Hermanos, Dios no juzgará ni enjuiciara a nadie injustamente, Dios nos advierte de nuestros pecados, de nuestras acciones pecaminosas, el Espíritu Santo de Dios, nos habla, nos enfrenta con nuestra conciencia de lo que está bien y lo que no está bien antes de cometer nuestros pecados. Dios tuvo misericordia de Abimelec y Abimelec tuvo temor de Dios.
Dios cerro toda matriz del pueblo de Abimelec y Dios le dice que una vez que regrese su mujer a su esposo, éste orara por él y todo su pueblo, pues Abraham era profeta, era un hombre escogido por Dios y Dios lo escucharía a él, a pesar de sus faltas y errores, Dios es fiel con nosotros aun que nosotros seamos infieles (Jer 31:32).


Observamos que Dios cierra todas las matrices del pueblo de Abimelec como prueba de la seriedad de la palabra de Dios; yo creo hermanos, que si Dios en estos días nos diera una advertencia tan clara como se la dio a Abimelec para que no pecara, seguramente nos detendríamos de pecar más a menudo, sin embargo la biblia fue escrita por santos de Dios con el objetivo de advertirnos a nosotros, los hombres del futuro, que Dios sigue siendo el mismo y que si en el pasado habló de esta manera a los hombres, hoy en día nos habla con todas estas evidencias y la más sublime de todas, la evidencia de nuestro Sr. Cristo Jesús, para escuchar su llamado y reunirnos en su corral (Heb 1:1).
Ciertamente Abraham no actuó adecuadamente al mentir y engañar a Abimelec respecto a su esposa Sara, Abimelec le relcama a Abraham le regresa a su mujer y le dio ovejas y vacas siervos y siervas, y Abraham ora a Dios y en ese mismo instante son sanas todas las mujeres del pueblo de Abimelec, y Abraham puede habitar entre ellos con paz y seguridad.


Hermanos, cuando somos hombres que buscamos de Dios con sinceridad, que procuramos seguir su palabra, así como Abraham, estamos propensos a pecar y cometer errores, el seguir a Dios no es una garantía de ser Santo y de que todo lo que haremos será perfecto, Juan nos dice en su primer carta, que si pecamos abogado tenemos en Cristo, este abogado de nosotros por Fe, también Abraham lo tenía, aquel como dice Isaías en el capítulo 45: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos. Este mismo Dios es al que debemos clamar de día y de noche, reconocer como ser supremo, como aquel que nos corrige para nuestra enseñanza, pero que nos encamina por el camino correcto a pesar de nuestros tropezones.
Que Dios los bendiga hermanos en esta semana, y nos vemos en la próxima con un poco más. Amén!

domingo, 26 de junio de 2016

Genesis 19 - Destrucción de Sodoma y Gomorra - Podcast #015


Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. Mas él insistió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas lo que bien os parezca; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: hazte a un lado; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.

Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido grandemente delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba. Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar. Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas. Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra. Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia. Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia. Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy. La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.


Como hemos escuchado, cuando Lot observa que los ángeles de Dios se acercaban a Sodoma urgentemente les invita a pasar la noche en su casa, Lot muestra una hospitalidad hacia estos hombres, que muy probablemente identificó que venían por parte de Dios. La hospitalidad no deja de ser importante para los que nos llamamos cristianos, el estar al servicio de nuestros hermanos, inclusive de aquellos que no pertenecen a la iglesia, nos conforma como herederos del reino de Dios (Mat 25:34). Lot demuestra ser el justo por el cual Abraham había orado a Dios en el capítulo anterior. Recordemos hermanos, que la obra de caridad hacia nuestros hermanos necesitados, es una obligación y viene ligada a ser cristiano, como dice el apóstol Pablo en su carta a Efesios: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”  

Los hospedó pues Lot en su casa y ates de ir a dormir, los ciudadanos de Sodoma fueron a la casa de Lot y exigieron a Lot que les entregase a los dos hombres que estaba hospedando, Lot les ofrece a sus hijas a cambio de estos hombres, pero estos rechazan su oferta. Hermanos, existe una palabra cristiana que deriva del nombre de esta ciudad Sodoma, la palabra es “Sodomía”, esta es utilizada para categorizar a las personas que tienes actos sexuales anormales, actos sexuales no naturales, esto es sexualidad entre dos personas del mismo sexo, o sexualidad heterosexual, pero practicando los mis actos anormales, ya que esto era lo que se practicaba en Sodoma y sus aledaños. Hermanos, debemos recordar, que estos dos ángeles fueron a Sodoma para comprobar que la maldad de este pueblo había llegado a su extremo máximo, a comprobar que el degenere de las mentes de estos hombres era de tal grado, que ni desde el más chico hasta el más grande de los habitantes estaban exentos de estos pecados, sobre todo, sexuales. La homosexualidad en estos días, es tomada como algo natural, como un derecho de expresión y tipo de vida, la cual, todos debemos aceptar y respetar, inclusive educar a nuestras nuevas generaciones a permitirse experimentar estos comportamientos, que no son más, que el degenere mental y corporal de nuestra personalidad. El pecado de degeneración sexual, en la palabra es aborrecido por Dios en gran manera, Levítico 18:22 nos dice: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”, la palabra abominación, en el original significa, asqueroso. Para Dios este pecado, no solo es malvado, es algo que causa vómito, algo que no se puede contener en el estómago y es rechazado. Y algo que es muy peligroso, ya que, el pecado que colmó la paciencia de Dios, fue éste pecado sodomita, el que estos hombres quisieran meterse con los ángeles. El que Lot ofreciera sus hijas, en vez de estos ángeles, no lo podemos tomar como un ejemplo moralmente correcto, Lot no era perfecto, tenía sus errores, pero estos ángeles enviados de Dios no permitirían que eso pasara, así que hieren con ceguera a estos sodomitas, pues así ya estaban espiritualmente, ciegos para ver lo correcto y lo incorrecto, para ver lo permitido y lo no permitido. Y los ángeles ayudan a Lot y a su familia a salir de Sodoma, pero Lot se demora no midiendo la peligrosidad de sus actos, así como aquellos hermanos, que sabiendo que sus actos son pecaminosos y que Dios les ha hablado y les ha dicho: ¡Huyan de delante del pecado y no miren atrás!, ¡la muerte está al asecho y amplio es su camino!, pero desidiosos, viendo que no pasa nada, viendo que las advertencias de Dios son pura palabrería, se dilatan y no entregan su vida a Jesús. Hermanos la misericordia de Dios es enorme, pero tiene un límite y cuando ese límite sea rebasado el juicio de Dios vendrá a esta tierra sin misericordia alguna.

Lot huye a Zoar, una ciudad también pecaminosa y que Dios también tenía contemplada destruir por sus pecados, pero que no destruye por causa de Lot, al huir con su familia, su esposa voltea hacia atrás y se convierte en estatua de Sal, nuestro Sr Jesús menciona a la mujer de Lot en Lucas 17:32 poniéndola como ejemplo en el día del juicio de Dios, para no hacer lo que ella hizo, voltear hacia atrás, regresar a nuestra vida cómoda pero pecaminosa, regresar a tras porque se nos ha olvidado algo muy importante, más que nuestra propia vida, porque aquel que ame más su vida en este mundo la perderá, pero aquel que la guarde apartada de este mundo la salvara.



Lot huye aún más lejos de Zoar, al monte él y sus hijas porque tuvo miedo de la destrucción. En este lugar sucede un acto muy pecaminoso, Lot tiene relaciones sexuales con sus hijas, Lot huyó del pecado de Sodoma, pero el pecado lo alcanzo hasta el monte donde estaba habitando en ese momento para protegerse de la destrucción que trajo Dios a Sodoma. Y este acto vergonzoso es integrado a la biblia, para dejarnos ver, que no hay manera de huir del pecado, de esconderse del pecado, de la maldad que tenemos intrínseca en nosotros mismos, la única manera de vencer el pecado, es escuchando a Dios en todo momento, y no queriendo ayudarle a resolver nuestros problemas. Si nosotros caminamos con integridad en lo que nos marca Dios, con paciencia y amor a todos sus mandamientos, él nos fortalecerá, bien dijo Pablo lleno del espíritu Santo en su carta a los Filipenses “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil 4:13)” También la embriaguez, es algo que no ayuda al hombre en mantenerse integro en la palabra de Dios, esta embriaguez causo que Lot cometiera este acto incestuoso con sus hijas, que de haber estado sobrio, jamás lo haya hecho. Sabemos de tantos testimonios de personas que se arrepienten de sus actos pecaminosos, que por estar bajo la influencia del alcohol o cualquier otra sustancia que inhibe tu cordura, se ven involucrados en actos vergonzosos y en muchas ocasiones tan traumáticos, que los lleva desde la depresión hasta la cárcel si no es que hasta la muerte.

De este acto incestuosos de Lot y sus hijas nacieron dos pueblos que serían grandes enemigos del pueblo escogido de Dios, de los Israelitas. Los Amonitas y los moabitas.



Hermanos deseo de todo corazón, que volteemos a nuestro alrededor y veamos cómo hay maldad en el mundo, hay corrupción el mundo, hay desenfreno y promiscuidad en todos nuestros jóvenes; tomemos carta en estos asuntos, que son de la iglesia local de cada región de este mundo y no permitamos que el gobierno y el mundo en sí, eduquen nuestras nuevas generaciones con el degenere y maldad con la que se vive el día a día en este planeta tierra.

Que Dios los bendiga esta semana, y si Dios lo permite nos vemos en la próxima con un poco más, en el nombre de nuestro Sr. Cristo Jesús. Amén.

domingo, 19 de junio de 2016

Genesis 18 - La gran visita de Abraham - Podcast #014



Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y cuece unos panes. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído. Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Como hemos escuchado, Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda, como esperando atender a alguien, como que recibiría una gran visita; cuando de repente alza sus ojos y mira a 3 hombres que pasaban junto a su aposento, Abraham no tardo en levantarse y atenderlos de inmediato. Sabemos que esto era una costumbre de aquel lugar en aquella época, pero la hospitalidad es una virtud, y nuestro padre Abraham la tenía. Dice la carta a hebreos en el cap. 13 Vers. 2 “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” Y es que en verdad Abraham hospedo seres celestiales vestidos de hombres, por lo menos dos Ángeles y a nuestro Sr. Jesús. En el evangelio de Mateo Cap. 25, nuestro Sr Jesús nos dice: “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí… Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Hermanos, el Espíritu Santo toca a nuestra puerta trayéndonos la obra de nuestro señor Jesús a nuestros corazones, seamos hospitalarios con aquellos que traen las buenas noticias a nuestra vida, recibámoslos con regocijo como Abraham se regocijo cuando vio a nuestro Sr. Jesús (Juan 8:56).
También escuchamos, que Dios nuevamente le reitera la promesa a Abraham de que tendrá un hijo con su esposa Sara, pero esta vez Dios quiso que Sara escuchara. Sara estaba en la tienda cerca de donde ellos estaban platicando; y Sara escucho, pero cuando escucho la promesa de Dios, se rió, no se burló de Dios, pero si dudo de su cumplimiento. Es posible que Sara no supiera que era Dios mismo el que estaba hablando con Abraham, pero cuando se dio cuenta que el hombre con el que su esposo hablaba escucho su risa, se avergonzó. Aves nos es difícil creer ciertas cosas que Dios nos ha prometido, sobre todo cuando ha pasado mucho tiempo, y muy probablemente nuestra Fe se empieza a enfriar, la duda viene a nuestra mente y entonces podemos caer en debilidad espiritual y estar a la merced del enemigo. En este ejemplo bíblico Dios nos muestra que si él ha dicho algo, él lo cumplirá, no a nuestro tiempo, sino a su tiempo.
Entonces se levantaron los hombres y miraron hacia Sodoma, y dos de ellos se apartaron hacia Sodoma y Gomorra mientras que Dios se queda con Abraham y le explica que por el pecado de Sodoma y Gomorra que va en aumento él los destruirá. Hermanos Dios soporta a los pecadores, dice la palabra en el evangelio de Mateo Cap. 5 ver. 44 y 45 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Dios le brinda una oportunidad a Abraham para interceder por estos pecadores a los cuales les viene juicio. Muchas veces, vemos como se divierten todos aquellos que hacen maldad y disfrutan de las bondades de la tierra, y no parece que Dios haga diferencia entre sus hijos y aquellos que infringen la palabra de Dios; pero Dios todo lo ve, y solo Dios sabe en qué momento aquellos que hacen iniquidad vivirán la ira de Dios; ahora la ira de Dios, no es cualquier cosa hermanos, es algo eterno, es un sufrimiento eterno, es por eso que Dios nos da la oportunidad de Orar por los pecadores, Orar por que Dios tenga misericordia de ellos así como Abraham Oró por los habitantes de Sodoma y Gomorra.
Ahora, observemos que Abraham Oró a Dios, que si hubiesen unos cuantos justos en estas muy habitadas ciudades, Dios les perdonara la vida a los injustos, no porque los injustos merezcan vivir por sí mismos en su maldad, sino por amor a los justos que estén habitando en esas ciudades. Hermanos, esto nos debe recordar a aquel justo que murió por los injustos para traernos a todos la salvación, no porque nos merezcamos la vida a través de nuestra injusticia, sino porque Jesús obedeció perfectamente la palabra de Dios hasta la muerte y su justicia satisfizo la exigencia de Dios. No morimos, porque el murió por nosotros. Gloria a nuestro Sr Cristo Jesús.


Que tengan una bendecida semana hermanos, y nos vemos en la próxima con un poco más. 

domingo, 12 de junio de 2016

Genesis 17 - La circuncisión, Señal del pacto - Podcast #017



La circuncisión, Señal del pacto.
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de multitud de naciones. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto contigo, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
Éste es mi pacto, que guardarás entre yo, tú y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre yo y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. Dijo también Dios a Abraham: A Saraí tu mujer no la llamarás Saraí, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y sonrió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho. Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo. Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.
Como hemos escuchado, Dios visito a Abram después de 13 años del nacimiento de Ismael para confirmarle su promesa; la promesa de una descendencia innumerable a través de Saraí, y la tierra prometida.
Dios habla con Abram y le dice, que él es el Dios Todopoderoso y que camine delante de él y sea perfecto, Cuando Dios se describe como todopoderoso, nos está diciendo que él todo lo pude, él es autosuficiente y que nada es difícil para él (Gen 18:14, Deu 10:17, Sal 115:3, Jer 32:17) y le dice a Abram que camine delante de él, esto es, que camine confiado delante de él, con sus preceptos y mandamientos. En la carta a Hebreos Cap. 12 vers. 28 nos dice el autor, que seamos gratos con Dios sirviéndole con temor y reverencia. Entendiendo esto que dice el autor, que hay un galardón para todos los que caminan bajo los preceptos de Dios. Dios le pide a Abram que sea perfecto, pero Abram por sus fuerzas no puede ser perfecto, es por eso que Dios se presenta como lo que él es, Todopoderoso, donde si Abram camina por el camino que Dios le marque, Dios estará detrás de Abram, como un padre está detrás de su hijo cuando está empezando a caminar, por eso Pablo le dice a los Filipenses en el cap. 4 Ver. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece: también nuestro Sr. Jesús en Mateo Cap. 19 Ver. 26 nos dice, con los hombres esto es imposible, pero con Dios todas las cosas son posibles. Esto lo dijo cuando hablaba de como entrar en el reino de Dios. Hermanos, Dios está para Abram, como está para todos nosotros, para que confiemos en él y en su autosuficiencia para que todas las cosas nos salgan bien, para que seamos perfectos delante de Dios, completos delante de él.
Y Dios establece el Pacto con Abram, y le cambia el nombre de Abram a Abraham ya que el Pacto tiene que ver con el significado de su nombre, Abram significa Padre Excelso y Abraham Padre de Multitudes. Dios le cambia el nombre a Abraham y con esto también cambia su destino; porque somos hijos de la promesa, somos hijos de Abraham, no por la carne sino por el espíritu (Gal 4:25-31).
Y Dios le confirma la tierra de Canaán a Abraham y su descendencia a través de Isaac, así como Dios será su Dios por sus generaciones para siempre.
Y la señal de este pacto es la circuncisión, todo hombre que este con Abraham deberá se circuncidado desde sus siervos hasta sus hijos, todo aquel que no se circuncide será cortado del pueblo, pues en ese mismo momento ha violado el pacto de Dios. Esta señal la deberán de llevar todo su pueblo por perpetuidad, así que, a los 8 días de nacido cada varón deberá ser circuncidado. La circuncisión tiene un paralelismo con el bautismo cristiano que llevamos en nuestros Días. En los tiempos de Abraham todo varón que se circuncidare entraría al pacto de Dios, así los niños de 8 días de edad eran circuncidados para que estuvieran dentro del pacto, pero conforme iban creciendo debían caminar delante de Dios, delante de sus preceptos y mandamientos para no ser desechados, pues la circuncisión es solo la señal, no es el pacto en si, por eso Pablo nos dice en Romanos 4:11 “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia”. Pablo también nos explica en Col 7:19 “La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.”, esto lo dijo porque la circuncisión no es la de la carne, sino la del corazón. Jesús dijo en Juan 3:3 “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Los judíos seguían este pacto de circuncidar su carne, pero Jesús le dijo a Nicodemo, que debían nacer de nuevo, también le dijo más adelante en el ver. 5 “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Pablo nos dice en Romanos 28 y 29: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios." Jesús dijo en Juan 4 23: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Como podemos apreciar, tanto la circuición de Abram y todos sus descendientes de carne, no es nada, como también todos los cristianos bautizados no es nada, si no tenemos circuncidado nuestro corazón, estos dos actos son señales, pero la salvación se sujeta del que camina bajo su palabra, el que adora en espíritu y verdad al Dios Todopoderoso.
También Dios le dice a Abraham, que su mujer Saraí, ya no se llamará mas así, sino que su nombre será Sara, la diferencia del nombre es que Saraí tiene una terminación posesiva, Mi princesa o mi señora, y Sara es simplemente Princesa o Señora, sin posesión. De tal manera que Sara es Princesa o Señora de multitudes.
Cuando Abraham escucho que Sara tendría hijo ya mayor y él también ya mayor por parte de Dios sonrió, pero no de burla, sino de felicidad. ¿Imaginarse un hombre de 100 años tener un hijo con una mujer de 90?, ¿no es motivo de gran felicidad y asombro?  Y Abraham le pide a Dios, que no se olvide de Ismael, entonces Dios confirma sus palabras y le dice que Sara tendrá un hijo el año entrante y se llamara Isaac, que traducido significa Risa y Dios confirmará su pacto con él, en cuanto a Ismael Dios bendecirá a Ismael, lo fructificara y lo multiplicara, pero le reitera que el pacto será con Isaac.
Cuando Dios dejo de hablar con Abraham subió al cielo, y Abraham empezó a circuncidar todos los prepucios de los varones que habitan con él, desde sus siervos hasta su hijo Ismael y Abraham mismo.
Hermanos, todo lo que hemos visto respecto a este pacto, es toda la estructura del nuevo pacto:
Nuestro Señor Jesús, a través de su sacrificio nos introduce al nuevo pacto, un pacto mayor que el que tuvo Abraham y Moisés respectivamente, ya que no es un pacto de obras, ni un pacto con una señal de carne, sino un pacto de Fe y una circuncisión del corazón, que nos lleva a buenas obras y obediencia a los preceptos de Dios, pero en su profundidad espiritual. El bautismo es solo sumergirse en agua, pero el concepto cristiano va más allá de solo sumergirse, contiene un misterio de poder de Dios transformador para todos aquellos que lo buscan en espíritu y verdad, aquellos que tienen un corazón circuncidado. Oro por todos aquellos que se dicen cristianos, tengan el privilegio de vivir esta transformación, la de nacer de agua y de espíritu, tener la obediencia de bautizarse, así como Abram obedeció a Dios inmediatamente al circuncidarse la carne de su prepucio por su Fe, por la fe en su simiente que traería a Cristo Jesús, hijo de Dios y Dios nuestro y entrar en el pacto de Dios.

Hasta la próxima semana hermanos, que Dios los bendiga.

domingo, 5 de junio de 2016

Genesis 16 - El nacimiento de Ismael - Podcast #012



El nacimiento de Ismael
Y Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
Al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.
Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.
Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

Como hemos escuchado, Saraí esposa de Abram le ofrece a su esposo su sierva Agar para que se llegue a ella y entonces pueda tener Saraí un hijo para su esposo. Habiendo vivido hasta ese momento 10 años en la tierra de Canaán, 10 años desde que Dios prometió a Abram tener una gran descendencia; cuando Abram se llegó a Agar y ésta concibió. La impaciencia por parte de Saraí de seguir estéril después de 10 años desde que Dios le prometió a Abram descendencia, la orilló a pensar que podría ayudar a Dios, a pensar que quizá Dios le daría un hijo a través de su sierva Agar; algo que no era muy descabellado en aquella época, una costumbre muy común entre los pueblos de aquella época, pero Dios había sacado a Abram de los pueblos paganos, inclusive de su propia parentela, para hacer de Abram una nación para Dios, una nación que seguiría su consejo y caminaría por los senderos que Dios les marcase. Dios no había dicho nada respecto al día y la hora en que Saraí concebiría, pero la promesa estaba. Es algo muy similar cuando nosotros pensamos que nuestro Sr. Jesús ya se tardó mucho en regresar, dejamos de clamar en nuestras oraciones por su regreso, dejamos de estar velando su llegada, ponemos principal atención a nuestras necesidades inmediatas, como tener una carrera, un trabajo, una casa, una esposa, o un hijo, pero quitamos nuestra mirada al cielo y nuestra esperanza se limita en cosas terrenales, pasajeras y que no nos vamos a llevar cuando muramos.
Tanto Abram como Saraí, cometieron el error de la desesperación, de la impaciencia y cuando se vieron en el problema que ellos mismos habían provocado, Saraí pide justicia por parte de Dios entre Abram y ella para quitar la afrenta que Saraí tenia por causa del ensoberbecimiento que teína Agar contra Saraí; Agar miraba con desprecio a su señora Saraí, ya que esta tenía un hijo de su esposo en su vientre. Agar actuó mal conforme a su posición, ella era una sierva y debía obediencia a sus amos, ella no era dueña de nada ni siquiera de su propio hijo.
Saraí empezó a tratar mal a Agar, a ser más dura con ella ya que Agar estaba en rebeldía. Y Agar huye de la casa que la protegía, de la casa de Abram y Saraí, y al huir El Ángel de Jehová la encuentra en una fuente de agua en el desierto. Agar huía de su responsabilidad, de su posición que Dios le había dado con Saraí, pero Dios sale a su encuentro, como Dios sale a nuestro encuentro, cada vez que huimos de nuestro problemas y responsabilidades, y nos pregunta, ¿dónde estás?, de ¿dónde vienes y a dónde vas? Vuélvete de dónde vienes y ponte sumisa a tu ama Saraí, esto le dice Dios a Agar. Lo que no sabía Agar es que habiendo salido así de la casa de sus amos lo único que encontraría sería la muerte, una mujer sola en el desierto en aquella época era mucho más peligroso de lo que nos imaginamos, Agar no sabía lo que estaba haciendo y Dios la encuentra y regresa a casa de su Ama y también la bendice, le dice que el hijo que tendrá se llamara Ismael ( el cual significa Dios Escucha) porque Dios escucho la aflicción de Agar, le dijo también que su descendencia sería tan grande que nadie la podría contar pero que su hijo saldría a delante a pesar de que tendría una vida dura “Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará”.
La misericordia de Dios es tan bella y grande, que a pesar que cuando un cristiano se ve envuelto con el pecado y huye de su responsabilidad tratando de no sufrir las consecuencias de sus actos, buscando la paz que todos anhelamos, Dios sale a nuestro encuentro para regresarnos por el camino íntegro y correcto que él ha marcado para nosotros, a pesar de nuestros pecados y nos recuerda el galardón, que será sobre manera grande y que vivir una vida integra en nuestro señor Jesús, está más llena de paz y felicidad que huir de nuestras responsabilidades.
Finalmente, Agar reconoce que aquel que le está hablando es Dios mismo y llamo a aquel pozo “Pozo del viviente que me ve”. Hay muchos comentarios que dicen que este Ángel que se le presento a Agar era nuestro Sr Jesús antes que se encarnara en María, un Ángel que habla con autoridad y como si fuera Dios mismo.
Agar volvió a casa de Abram y Saraí y dio a luz a Ismael cuando Abram era de 86 años.

Hermanos, que Dios los bendiga esta semana y recuerden que las promesas de Dios se cumplirán en su perfecto tiempo, mientras tanto velemos por aquel que prometió regresar por su pueblo, como un esposo que viene por su esposa para llevarla a su nueva casa. Hasta la próxima semana. ¡Amén!

domingo, 29 de mayo de 2016

Dios promete a Abram un hijo. Podcast #11


Dios promete a Abram un hijo.
Después de estas cosas vino la palabra de Dios a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates; (Génesis 15)

Como hemos escuchado, Dios le promete a Abram ser un escudo para él, un escudo que lo protegería de todo mal, de todos sus enemigos, un escudo que protegería a su pueblo escogido para confortar sus temores en la vida.
Abram se queja con Dios por la falta de un hijo que pueda heredar su gran tesoro y bendición; en nuestra desesperación podemos llegar a reclamarle a Dios por algunas cosas en las que hemos tenido perseverancia en oración y necesidad de respuesta de parte de Dios, y no pasa nada. Hermanos, la fe de Abram y su queja, fue por no tener heredero que llevara su simiente al cumplimiento de la promesa de por parte de Dios de mandarnos a nuestro señor Jesús, a nuestro Cristo. Abram sabía que por medio de él vendría el hijo de Dios, porque si Abram solo tenía la queja con Dios por su sola carne, por su sola necesidad de tener un hijo para su satisfacción carnal, entonces no haya sido un acto de verdadera FE de verdadera justicia (Rom 4:18-25) “Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”. Nosotros hermanos tenemos la gran promesa de Dios en Cristo, y aunque hay aflicción en este mundo y necesidades, nuestra necesidad primordial ya fue satisfecha, ya fue dada, nuestro temor espantado. Cristo Jesús ES, nuestro consuelo y nuestra respuesta a nuestras oraciones.
También Dios le confirma su promesa a Abram de que aquella tierra será de él y toda su descendencia. Y Dios constituye pacto con Abram, un pacto que en aquellos tiempos era muy común entre los hombres, un pacto en el cual se partían animales por la mitad, y cada mitad se colocaba enfrente de la otra formando un camino, los pactantes debían pasar por este camino confirmando el pacto en el que ellos se habían voluntariamente impuesto (Jer 34:18-20). Era una forma de sellar un pacto, de comprobar que había obligación por ambas partes en su cumplimiento. Cuando Dios le pide a Abram que elabore este pacto partiendo los animales por la mitad, Abram espero pacientemente la acción de Dios en este pacto, mientras tanto espantaba las aves de rapiña que descendían a comer los cuerpos de los animales. Más pasada la tarde Abram le acogió un sueño profundo y temor enorme, Dios le informa a Abram de 3 cosas que vendrían más adelante:
1 La descendencia de Abram moriría en tierra extranjera, sería esclava y oprimida por 400 años. Pero la esclavitud de los hijos de Abram no es como la de los impíos, pues hay un propósito redentor en cada sufrimiento enviado por parte de Dios a los que le pertenecen. Muchas veces Dios permite que el enemigo nos toque, nos aflija inclusive hasta la muerte, pero nuestra aflicción y sufrimiento jamás será comparada con la de los impíos, pues cualquier carga que nos llegue a pasar, viene por la mano de Dios con su justicia a los que somos de él.
2 Dios juzgará al pueblo que afligió a los hijos de Abram. Tarde que temprano, la justicia de Dios se realizara a toda carne, y aquellos que hayamos sido afligidos por causa de su nombre seremos también justificados.
3 Finalmente, la liberación de su pueblo con grandes prodigios y riquezas y el retorno a Canaán.
Creo que es misericordioso por parte de Dios ocultarnos nuestro futuro próximo, el futuro con nuestros hijos y las personas que vendrán después de estos. A cada día su propio afán y mientras tanto mantengámonos en la Fe en aquel que traspaso el lugar santísimo y está sentado en el trono.
Por último, escuchamos que una antorcha de fuego paso por entre los animales mientras Abram dormía, de tal manera que Dios pacta con Abram sin que Abram pase por entre los animales, ya que el cumplimiento de este pacto no dependerá de Abram, sino de Dios.

Hermanos, que Dios los bendiga esta semana, recuerden que si Dios nos ha tomado como sus hijos, si Dios nos ha introducido en su pacto a través de nuestro Sr Cristo Jesús, no hay nada ni nadie que pueda evitar su cumplimiento. Nos vemos en la próxima semana con un poco más. Amen.

sábado, 21 de mayo de 2016

La victoria de Abram y el rescate de Lot #010


La victoria de Abram y el rescate de Lot.
Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.
Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron. Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas, a los zuzitas, a los emitas, y a los horeos, todos estos que se rebelaron en contra de Quedorlaomer y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo.
Y entonces salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim, que es el Mar Salado;  cuatro reyes contra cinco.
Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.
Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.
Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

Como hemos escuchado, cuando Abram habitaba en la tierra de Canaán los reyes de aquella tierra tendrían guerra en contra de una unión de reinos que dominaban el mundo antiguo dirigidos por Quedorlaomer Rey de Elam, estos reinos habitaban en lo que hoy conocemos como la Babilonia antigua, Grecia y Roma antigua, en total eran 4 Reyes en contra de los 5 reyes de Canaán en el área donde habitaba Lot principalmente.
Cuando se movilizaron los reinos comandados por Quedorlaomer para atacar a los reyes de Canaán, atacaron primero a otros 6 pueblos que se habían revelado en contra de ellos, esto es, en contra de Quedorlaomer y sus aliados, y terminando la guerra victoriosamente en contra de estos traidores, salieron a la batalla los 5 reyes de Canaan, o sea, el rey de Sodoma donde habitaba Lot, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zaboim y el rey de Bela, justo en el valle de Sidim, el cual es el mar Salado, o mar muerto como lo conocemos hoy. Y menciona la biblia que este terreno estaba lleno de posos de asfalto en los cuales cayeron los reyes de Canaán cuando estaban huyendo. Así que, estos reyes de Canaán perdieron la batalla y huyeron. Así que los reyes tomaron todas las posesiones de los Cananeos y se llevaron prisionero a Lot entre sus pertenencias.
Pero uno de los que escaparon, vino hasta donde habitaba Abram, y Abram cuando escucho lo de su sobrino Lot armo a los criados de su casa, un total de 318 personas y salió y los embosco por la noche y los persiguió hasta el Norte de Damasco, y recupero todos los bienes de los reyes de Canaan y a su sobrino Lot.
Y finalmente escuchamos, que cuando venía de regreso Abram de la batalla, Salió a recibirlo el rey de Sodoma y Melquisedec Rey de Salem Sacerdote de Dios Altísimo y lo bendijo con Pan y Vino “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.”  Melquisedec Rey de Salem, rey de Jerusalén, rey de paz, rey de justicia rey de la tierra prometida para Abram por parte de Dios; de este personaje no se habla mucho, tal como nos corrobora la carta a hebreos en el capítulo 7: “sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”. Este sacerdote sin principio ni fin, que solo sale de la nada a bendecir a Abram, quien intercede por Abram y quien habla por sí mismo con Dios, nos inspira verdaderamente a elevar nuestros pensamientos a Cristo Jesús, quien puede interceder por ti ante Dios, y quien pide directamente a Dios por ti. Nuestro sumo sacerdote Eterno e indestructible (Heb 7:16), a quien Abram le dio el diezmo de todo por gratitud, porque Abram gano la batalla en contra de los 4 reyes y no la gano solo, la gano porque la mano de Dios estaba con él. Cuando nosotros recibimos una bendición, cuando nos hemos propuesto hacer algo y lo logramos, cuando oramos y nuestras oraciones son escuchadas, cuando sabemos que tenemos a un intercesor que ora por nosotros constantemente, ¿no debemos ser gratos? ¿más que Abram?, recordemos que estos eran hombres comunes, representantes de lo que había de pasar en Jesús cuando Jesús tomo el pan y el vino, el alimento para nuestras almas, mientras que Abram y sus aliados satisficieron sus entrañas nosotros satisfacemos el alma. Cuanto no debemos de dar, cuanto si no es todo, pues somos de su propiedad, comprados por su sangre.
También el Rey de Sodoma, quiso agradecer el favor de Abram ofreciéndole bienes; pero Abram siendo ya rico por gracia de Dios, no permitió que un Rey malvado se tomara el papel de pagar algo que venía por parte de Dios. Esto nos enseña, que no podemos recibir dinero o regalos de cualquier persona, más cuando sabemos que son personas que sus bienes son mal habidos, pueden venir a dar diezmos u ofrendas por alguna oración o buen acto del hermano cristiano, pero el favor de Dios no tiene precio y nosotros debemos saber con que corazón lo hacen y de donde procede su regalo.
Hermanos, las guerras son acontecimientos constantes en la vida humana, lo vemos que, desde el principio de la existencia del hombre las guerras tienen lugar en cada tribu, cultura, nación, lengua, y son desafortunadamente provocadas por el amor al Poder, hay quienes defienden su territorio, y hay quien lo ataca, uno por mantener lo que cree que es suyo y el otro conquistar lo que cree que por su fuerza le pertenece. Miremos en Abram que confía en Dios, y que, si Dios nos ha dado algo, él se encargara de mantenerlo. Nunca olvidemos la gracia que Dios tuvo con nosotros al darnos al sumo sacerdote nuestro Sr. Cristo Jesús, el regalo más grande y necesario para vivir esta vida. Su ejemplo de vida debe ser la base para formar la nuestra, la vida basada en el amor, el amor A Dios sobre todas las cosas, y el amor al prójimo como a uno mismo.

Que Dios los bendiga hermanos esta semana en el nombre de nuestro Sr. Cristo Jesus y nos vemos en la próxima con un poco más. Amén.

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