Cuando Jesús
nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a
Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha
nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados
todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde
había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está
escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más
pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que
apacentará a mi pueblo Israel.
“Libro de la
genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a
Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a
Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab,
Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz
engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey
David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a
Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram,
y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.
Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a
Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después
de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a
Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.
Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a
Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de
María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.
De
allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y
habitó como forastero en Gerar. Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana.
Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en
sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has
tomado, la cual es casada con marido. Mas Abimelec no se había llegado a ella,
y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? ¿No me dijo él: Mi hermana es; y
ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de
mis manos he hecho esto. Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con
integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra
mí, y así no te permití que la tocases. Ahora, pues, devuelve la mujer a su
marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres,
sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos. Entonces Abimelec
se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras
en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. Después llamó
Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti,
que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste
hacer has hecho conmigo. Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para
que hicieses esto? Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay
temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer. Y a la verdad
también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por
mujer. Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije:
Ésta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde
lleguemos, digas de mí: Mi hermano es. Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y
siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer. Y
dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te
parezca. Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira
que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para
con todos; así fue vindicada. Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a
Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos. Porque Jehová había
cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer
de Abraham. (Génesis 20)
Como
hemos escuchado, Abraham partió del Encinar de Mamre, ubicado en Hebrón, donde
había vivido más de 20 años y donde seguramente Dios determinó que era tiempo
que se moviera, y lo mandó al Neguev, al reino de Gerar.
En
este lugar Abraham nos deja ver nuevamente su astucia sin tomar en cuenta a
Dios, Abraham siguió presentando a Sara su mujer como su hermana, y cuando
entra en el reino de Gerar, el rey Abimelec manda por Sara con intenciones de
tomarla como mujer, pero Dios habló a Abimelec en sueños y le advirtió de no
tomar la mujer de Abraham. Hermanos, el pecado de adulterio, es un pecado que
Dios castiga severamente, debemos entender que todo pecado es pagado con la
muerte (Rom 6:23), y que la muerte misma es el cumplimiento de este pago, de
tal manera que todos morimos porque todos somos pecadores, pero el castigo
inmediato de Dios, el asolamiento de Dios en nuestras vidas cuando practicamos
el pecado, el abandono del poder de Dios de su misericordia y su justicia de
nuestras vidas, es un castigo inmediato y doloroso, más cuando somos instruidos
en la justica de Dios y descaradamente pecamos. Dios advierte a Abimelec que lo
que está por hacer es un acto que le costara la vida inmediata, la de él y todo
su pueblo y por la falta de la fe en el Dios único y verdadero, la vida eterna
también. Hay un principio bíblico muy hermoso que dice: El principio de la
sabiduría es el temor a Jehová (Pro 1:7), Abimelec era un hombre pagano, fuera
de toda instrucción de la palabra de Dios, pero cuando Dios le habla en sus
sueños, éste atiende a su palabra y regresa a Sara a su esposo Abraham
inmediatamente. Hermanos, Dios no juzgará ni enjuiciara a nadie injustamente,
Dios nos advierte de nuestros pecados, de nuestras acciones pecaminosas, el
Espíritu Santo de Dios, nos habla, nos enfrenta con nuestra conciencia de lo
que está bien y lo que no está bien antes de cometer nuestros pecados. Dios
tuvo misericordia de Abimelec y Abimelec tuvo temor de Dios.
Dios
cerro toda matriz del pueblo de Abimelec y Dios le dice que una vez que regrese
su mujer a su esposo, éste orara por él y todo su pueblo, pues Abraham era
profeta, era un hombre escogido por Dios y Dios lo escucharía a él, a pesar de
sus faltas y errores, Dios es fiel con nosotros aun que nosotros seamos
infieles (Jer 31:32).
Observamos
que Dios cierra todas las matrices del pueblo de Abimelec como prueba de la
seriedad de la palabra de Dios; yo creo hermanos, que si Dios en estos días nos
diera una advertencia tan clara como se la dio a Abimelec para que no pecara,
seguramente nos detendríamos de pecar más a menudo, sin embargo la biblia fue
escrita por santos de Dios con el objetivo de advertirnos a nosotros, los
hombres del futuro, que Dios sigue siendo el mismo y que si en el pasado habló
de esta manera a los hombres, hoy en día nos habla con todas estas evidencias y
la más sublime de todas, la evidencia de nuestro Sr. Cristo Jesús, para
escuchar su llamado y reunirnos en su corral (Heb 1:1).
Ciertamente
Abraham no actuó adecuadamente al mentir y engañar a Abimelec respecto a su
esposa Sara, Abimelec le relcama a Abraham le regresa a su mujer y le dio
ovejas y vacas siervos y siervas, y Abraham ora a Dios y en ese mismo instante
son sanas todas las mujeres del pueblo de Abimelec, y Abraham puede habitar
entre ellos con paz y seguridad.
Hermanos,
cuando somos hombres que buscamos de Dios con sinceridad, que procuramos seguir
su palabra, así como Abraham, estamos propensos a pecar y cometer errores, el
seguir a Dios no es una garantía de ser Santo y de que todo lo que haremos será
perfecto, Juan nos dice en su primer carta, que si pecamos abogado tenemos en
Cristo, este abogado de nosotros por Fe, también Abraham lo tenía, aquel como
dice Isaías en el capítulo 45: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares
torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos.
Este mismo Dios es al que debemos clamar de día y de noche, reconocer como ser
supremo, como aquel que nos corrige para nuestra enseñanza, pero que nos
encamina por el camino correcto a pesar de nuestros tropezones. Que
Dios los bendiga hermanos en esta semana, y nos vemos en la próxima con un poco
más. Amén!
Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a
la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos
Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis
señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y
lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro
camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.
Mas él insistió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les
hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.
Pero antes que se acostasen, rodearon la
casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto,
desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde
están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los
conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,
y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo
tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de
ellas lo que bien os parezca; solamente que a estos varones no hagáis nada,
pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: hazte a un
lado; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de
erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia
al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. Entonces los varones
alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. Y
a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el
menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.
Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí
alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad,
sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor
contra ellos ha subido grandemente delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha
enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que
habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque
Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.
Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu
mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo
de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano
de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová
para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Y cuando los
hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares
en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo:
No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia
en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho
conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me
alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá,
la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y
salvaré mi vida. Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre
esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. Date prisa, escápate allá;
porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el
nombre de la ciudad, Zoar.
El sol salía sobre la tierra, cuando Lot
llegó a Zoar. Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y
fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda
aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la
tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió
estatua de sal. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado
delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de
aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de
un horno. Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó
de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las
ciudades donde Lot estaba.
Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte,
y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una
cueva él y sus dos hijas. Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es
viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la
costumbre de toda la tierra. Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y
durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia. Y dieron a
beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre;
mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. El día siguiente,
dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre;
démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que
conservemos de nuestro padre descendencia. Y dieron a beber vino a su padre
también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó
de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. Y las dos hijas de Lot
concibieron de su padre. Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab,
el cual es padre de los moabitas hasta hoy. La menor también dio a luz un hijo,
y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.
Como
hemos escuchado, cuando Lot observa que los ángeles de Dios se acercaban a
Sodoma urgentemente les invita a pasar la noche en su casa, Lot muestra una
hospitalidad hacia estos hombres, que muy probablemente identificó que venían
por parte de Dios. La hospitalidad no deja de ser importante para los que nos
llamamos cristianos, el estar al servicio de nuestros hermanos, inclusive de
aquellos que no pertenecen a la iglesia, nos conforma como herederos del reino
de Dios (Mat 25:34). Lot demuestra ser el justo por el cual Abraham había orado
a Dios en el capítulo anterior. Recordemos hermanos, que la obra de caridad
hacia nuestros hermanos necesitados, es una obligación y viene ligada a ser
cristiano, como dice el apóstol Pablo en su carta a Efesios: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas.”
Los
hospedó pues Lot en su casa y ates de ir a dormir, los ciudadanos de Sodoma
fueron a la casa de Lot y exigieron a Lot que les entregase a los dos hombres
que estaba hospedando, Lot les ofrece a sus hijas a cambio de estos hombres,
pero estos rechazan su oferta. Hermanos, existe una palabra cristiana que
deriva del nombre de esta ciudad Sodoma, la palabra es “Sodomía”, esta es
utilizada para categorizar a las personas que tienes actos sexuales anormales,
actos sexuales no naturales, esto es sexualidad entre dos personas del mismo
sexo, o sexualidad heterosexual, pero practicando los mis actos anormales, ya
que esto era lo que se practicaba en Sodoma y sus aledaños. Hermanos, debemos
recordar, que estos dos ángeles fueron a Sodoma para comprobar que la maldad de
este pueblo había llegado a su extremo máximo, a comprobar que el degenere de
las mentes de estos hombres era de tal grado, que ni desde el más chico hasta
el más grande de los habitantes estaban exentos de estos pecados, sobre todo,
sexuales. La homosexualidad en estos días, es tomada como algo natural, como un
derecho de expresión y tipo de vida, la cual, todos debemos aceptar y respetar,
inclusive educar a nuestras nuevas generaciones a permitirse experimentar estos
comportamientos, que no son más, que el degenere mental y corporal de nuestra
personalidad. El pecado de degeneración sexual, en la palabra es aborrecido por
Dios en gran manera, Levítico 18:22 nos dice: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”, la palabra
abominación, en el original significa, asqueroso. Para Dios este pecado, no
solo es malvado, es algo que causa vómito, algo que no se puede contener en el
estómago y es rechazado. Y algo que es muy peligroso, ya que, el pecado que
colmó la paciencia de Dios, fue éste pecado sodomita, el que estos hombres
quisieran meterse con los ángeles. El que Lot ofreciera sus hijas, en vez de
estos ángeles, no lo podemos tomar como un ejemplo moralmente correcto, Lot no
era perfecto, tenía sus errores, pero estos ángeles enviados de Dios no
permitirían que eso pasara, así que hieren con ceguera a estos sodomitas, pues
así ya estaban espiritualmente, ciegos para ver lo correcto y lo incorrecto,
para ver lo permitido y lo no permitido. Y los ángeles ayudan a Lot y a su
familia a salir de Sodoma, pero Lot se demora no midiendo la peligrosidad de
sus actos, así como aquellos hermanos, que sabiendo que sus actos son
pecaminosos y que Dios les ha hablado y les ha dicho: ¡Huyan de delante del
pecado y no miren atrás!, ¡la muerte está al asecho y amplio es su camino!,
pero desidiosos, viendo que no pasa nada, viendo que las advertencias de Dios
son pura palabrería, se dilatan y no entregan su vida a Jesús. Hermanos la
misericordia de Dios es enorme, pero tiene un límite y cuando ese límite sea
rebasado el juicio de Dios vendrá a esta tierra sin misericordia alguna.
Lot huye a Zoar,
una ciudad también pecaminosa y que Dios también tenía contemplada destruir por
sus pecados, pero que no destruye por causa de Lot, al huir con su familia, su
esposa voltea hacia atrás y se convierte en estatua de Sal, nuestro Sr Jesús
menciona a la mujer de Lot en Lucas 17:32 poniéndola como ejemplo en el día del
juicio de Dios, para no hacer lo que ella hizo, voltear hacia atrás, regresar a
nuestra vida cómoda pero pecaminosa, regresar a tras porque se nos ha olvidado
algo muy importante, más que nuestra propia vida, porque aquel que ame más su
vida en este mundo la perderá, pero aquel que la guarde apartada de este mundo
la salvara.
Lot huye aún más
lejos de Zoar, al monte él y sus hijas porque tuvo miedo de la destrucción. En
este lugar sucede un acto muy pecaminoso, Lot tiene relaciones sexuales con sus
hijas, Lot huyó del pecado de Sodoma, pero el pecado lo alcanzo hasta el monte
donde estaba habitando en ese momento para protegerse de la destrucción que
trajo Dios a Sodoma. Y este acto vergonzoso es integrado a la biblia, para
dejarnos ver, que no hay manera de huir del pecado, de esconderse del pecado,
de la maldad que tenemos intrínseca en nosotros mismos, la única manera de
vencer el pecado, es escuchando a Dios en todo momento, y no queriendo ayudarle
a resolver nuestros problemas. Si nosotros caminamos con integridad en lo que
nos marca Dios, con paciencia y amor a todos sus mandamientos, él nos
fortalecerá, bien dijo Pablo lleno del espíritu Santo en su carta a los
Filipenses “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil 4:13)” También la
embriaguez, es algo que no ayuda al hombre en mantenerse integro en la palabra
de Dios, esta embriaguez causo que Lot cometiera este acto incestuoso con sus
hijas, que de haber estado sobrio, jamás lo haya hecho. Sabemos de tantos testimonios
de personas que se arrepienten de sus actos pecaminosos, que por estar bajo la
influencia del alcohol o cualquier otra sustancia que inhibe tu cordura, se ven
involucrados en actos vergonzosos y en muchas ocasiones tan traumáticos, que
los lleva desde la depresión hasta la cárcel si no es que hasta la muerte.
De este acto
incestuosos de Lot y sus hijas nacieron dos pueblos que serían grandes enemigos
del pueblo escogido de Dios, de los Israelitas. Los Amonitas y los moabitas.
Hermanos deseo
de todo corazón, que volteemos a nuestro alrededor y veamos cómo hay maldad en
el mundo, hay corrupción el mundo, hay desenfreno y promiscuidad en todos
nuestros jóvenes; tomemos carta en estos asuntos, que son de la iglesia local
de cada región de este mundo y no permitamos que el gobierno y el mundo en sí,
eduquen nuestras nuevas generaciones con el degenere y maldad con la que se
vive el día a día en este planeta tierra.
Que Dios los
bendiga esta semana, y si Dios lo permite nos vemos en la próxima con un poco
más, en el nombre de nuestro Sr. Cristo Jesús. Amén.
Después le apareció Jehová en el encinar
de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y
alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando
los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en
tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no
pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies;
y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro
corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro
siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa
a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y
amasa y cuece unos panes. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro
tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó
también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso
delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le
dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. Entonces
dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu
mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba
detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había
cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo:
¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?
Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto
que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al
tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un
hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No
es así, sino que te has reído. Y los varones se levantaron de allí, y miraron
hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo: ¿Encubriré
yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y
fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque
yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino
de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham
lo que ha hablado acerca de él. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor
contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha
agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el
clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. Y se apartaron de allí los
varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se
acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya
cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al
lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el
hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado
como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo
que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos
dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham
replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy
polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por
aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí
cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta.
Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: No se enoje ahora mi
Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si
hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi
Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a
los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente
una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a
los diez. Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham
volvió a su lugar.
Como
hemos escuchado, Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda, como
esperando atender a alguien, como que recibiría una gran visita; cuando de
repente alza sus ojos y mira a 3 hombres que pasaban junto a su aposento,
Abraham no tardo en levantarse y atenderlos de inmediato. Sabemos que esto era
una costumbre de aquel lugar en aquella época, pero la hospitalidad es una
virtud, y nuestro padre Abraham la tenía. Dice la carta a hebreos en el cap. 13
Vers. 2 “No os olvidéis de la
hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” Y
es que en verdad Abraham hospedo seres celestiales vestidos de hombres, por lo
menos dos Ángeles y a nuestro Sr. Jesús. En el evangelio de Mateo Cap. 25,
nuestro Sr Jesús nos dice: “Entonces el
Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me
disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me
recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a mí… Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo
que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis.” Hermanos, el Espíritu Santo toca a nuestra puerta trayéndonos
la obra de nuestro señor Jesús a nuestros corazones, seamos hospitalarios con
aquellos que traen las buenas noticias a nuestra vida, recibámoslos con
regocijo como Abraham se regocijo cuando vio a nuestro Sr. Jesús (Juan 8:56).
También
escuchamos, que Dios nuevamente le reitera la promesa a Abraham de que tendrá
un hijo con su esposa Sara, pero esta vez Dios quiso que Sara escuchara. Sara
estaba en la tienda cerca de donde ellos estaban platicando; y Sara escucho,
pero cuando escucho la promesa de Dios, se rió, no se burló de Dios, pero si
dudo de su cumplimiento. Es posible que Sara no supiera que era Dios mismo el
que estaba hablando con Abraham, pero cuando se dio cuenta que el hombre con el
que su esposo hablaba escucho su risa, se avergonzó. Aves nos es difícil creer
ciertas cosas que Dios nos ha prometido, sobre todo cuando ha pasado mucho
tiempo, y muy probablemente nuestra Fe se empieza a enfriar, la duda viene a
nuestra mente y entonces podemos caer en debilidad espiritual y estar a la
merced del enemigo. En este ejemplo bíblico Dios nos muestra que si él ha dicho
algo, él lo cumplirá, no a nuestro tiempo, sino a su tiempo.
Entonces
se levantaron los hombres y miraron hacia Sodoma, y dos de ellos se apartaron
hacia Sodoma y Gomorra mientras que Dios se queda con Abraham y le explica que
por el pecado de Sodoma y Gomorra que va en aumento él los destruirá. Hermanos Dios
soporta a los pecadores, dice la palabra en el evangelio de Mateo Cap. 5 ver.
44 y 45 “Pero yo os digo: Amad a vuestros
enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y
orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que
hace llover sobre justos e injustos.” Dios le brinda una oportunidad a
Abraham para interceder por estos pecadores a los cuales les viene juicio.
Muchas veces, vemos como se divierten todos aquellos que hacen maldad y disfrutan
de las bondades de la tierra, y no parece que Dios haga diferencia entre sus
hijos y aquellos que infringen la palabra de Dios; pero Dios todo lo ve, y solo
Dios sabe en qué momento aquellos que hacen iniquidad vivirán la ira de Dios;
ahora la ira de Dios, no es cualquier cosa hermanos, es algo eterno, es un
sufrimiento eterno, es por eso que Dios nos da la oportunidad de Orar por los
pecadores, Orar por que Dios tenga misericordia de ellos así como Abraham Oró
por los habitantes de Sodoma y Gomorra.
Ahora,
observemos que Abraham Oró a Dios, que si hubiesen unos cuantos justos en estas
muy habitadas ciudades, Dios les perdonara la vida a los injustos, no porque
los injustos merezcan vivir por sí mismos en su maldad, sino por amor a los
justos que estén habitando en esas ciudades. Hermanos, esto nos debe recordar a
aquel justo que murió por los injustos para traernos a todos la salvación, no
porque nos merezcamos la vida a través de nuestra injusticia, sino porque Jesús
obedeció perfectamente la palabra de Dios hasta la muerte y su justicia
satisfizo la exigencia de Dios. No morimos, porque el murió por nosotros.
Gloria a nuestro Sr Cristo Jesús.
Que
tengan una bendecida semana hermanos, y nos vemos en la próxima con un poco
más.
Era Abram de edad de noventa y nueve años,
cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante
de mí y sé perfecto. Y estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran
manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él,
diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y
no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te
he puesto por padre de multitud de naciones. Y te multiplicaré en gran manera,
y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto contigo, y
tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser
tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu
descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en
heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En
cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus
generaciones.
Éste es mi pacto, que guardarás entre yo,
tú y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre
vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal
del pacto entre yo y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo
varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el
comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser
circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi
pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no
hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su
pueblo; ha violado mi pacto. Dijo también Dios a Abraham: A Saraí tu mujer no
la llamarás Saraí, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré
de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de
pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y sonrió,
y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de
noventa años, ha de concebir? Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante
de ti. Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y
llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para
sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he
aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran
manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo
estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el
año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. Entonces
tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a
todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa
de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día,
como Dios le había dicho. Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando
circuncidó la carne de su prepucio. E Ismael su hijo era de trece años, cuando
fue circuncidada la carne de su prepucio. En el mismo día fueron circuncidados
Abraham e Ismael su hijo. Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en
casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.
Como
hemos escuchado, Dios visito a Abram después de 13 años del nacimiento de
Ismael para confirmarle su promesa; la promesa de una descendencia innumerable
a través de Saraí, y la tierra prometida.
Dios
habla con Abram y le dice, que él es el Dios Todopoderoso y que camine delante
de él y sea perfecto, Cuando Dios se describe como todopoderoso, nos está
diciendo que él todo lo pude, él es autosuficiente y que nada es difícil para
él (Gen 18:14, Deu 10:17, Sal 115:3, Jer 32:17) y le dice a Abram que camine
delante de él, esto es, que camine confiado delante de él, con sus preceptos y
mandamientos. En la carta a Hebreos Cap. 12 vers. 28 nos dice el autor, que
seamos gratos con Dios sirviéndole con temor y reverencia. Entendiendo esto que
dice el autor, que hay un galardón para todos los que caminan bajo los
preceptos de Dios. Dios le pide a Abram que sea perfecto, pero Abram por sus
fuerzas no puede ser perfecto, es por eso que Dios se presenta como lo que él
es, Todopoderoso, donde si Abram camina por el camino que Dios le marque, Dios
estará detrás de Abram, como un padre está detrás de su hijo cuando está
empezando a caminar, por eso Pablo le dice a los Filipenses en el cap. 4 Ver.
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece: también nuestro Sr. Jesús en Mateo
Cap. 19 Ver. 26 nos dice, con los hombres esto es imposible, pero con Dios
todas las cosas son posibles. Esto lo dijo cuando hablaba de como entrar en el
reino de Dios. Hermanos, Dios está para Abram, como está para todos nosotros,
para que confiemos en él y en su autosuficiencia para que todas las cosas nos
salgan bien, para que seamos perfectos delante de Dios, completos delante de
él.
Y Dios
establece el Pacto con Abram, y le cambia el nombre de Abram a Abraham ya que
el Pacto tiene que ver con el significado de su nombre, Abram significa Padre
Excelso y Abraham Padre de Multitudes. Dios le cambia el nombre a Abraham y con
esto también cambia su destino; porque somos hijos de la promesa, somos hijos
de Abraham, no por la carne sino por el espíritu (Gal 4:25-31).
Y Dios
le confirma la tierra de Canaán a Abraham y su descendencia a través de Isaac,
así como Dios será su Dios por sus generaciones para siempre.
Y la
señal de este pacto es la circuncisión, todo hombre que este con Abraham deberá
se circuncidado desde sus siervos hasta sus hijos, todo aquel que no se
circuncide será cortado del pueblo, pues en ese mismo momento ha violado el
pacto de Dios. Esta señal la deberán de llevar todo su pueblo por perpetuidad,
así que, a los 8 días de nacido cada varón deberá ser circuncidado. La
circuncisión tiene un paralelismo con el bautismo cristiano que llevamos en
nuestros Días. En los tiempos de Abraham todo varón que se circuncidare
entraría al pacto de Dios, así los niños de 8 días de edad eran circuncidados
para que estuvieran dentro del pacto, pero conforme iban creciendo debían
caminar delante de Dios, delante de sus preceptos y mandamientos para no ser
desechados, pues la circuncisión es solo la señal, no es el pacto en si, por
eso Pablo nos dice en Romanos 4:11 “Y
recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo
estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no
circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia”.
Pablo también nos explica en Col 7:19 “La
circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los
mandamientos de Dios.”, esto lo dijo porque la circuncisión no es la de la
carne, sino la del corazón. Jesús dijo en Juan 3:3 “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede
ver el reino de Dios.” Los judíos seguían este pacto de circuncidar su
carne, pero Jesús le dijo a Nicodemo, que debían nacer de nuevo, también le
dijo más adelante en el ver. 5 “De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Pablo nos
dice en Romanos 28 y 29: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la
circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que
lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en
letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios." Jesús dijo
en Juan 4 23: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales
adoradores busca que le adoren.” Como podemos apreciar, tanto la circuición de
Abram y todos sus descendientes de carne, no es nada, como también todos los
cristianos bautizados no es nada, si no tenemos circuncidado nuestro corazón,
estos dos actos son señales, pero la salvación se sujeta del que camina bajo su
palabra, el que adora en espíritu y verdad al Dios Todopoderoso.
También
Dios le dice a Abraham, que su mujer Saraí, ya no se llamará mas así, sino que
su nombre será Sara, la diferencia del nombre es que Saraí tiene una
terminación posesiva, Mi princesa o mi señora, y Sara es simplemente Princesa o
Señora, sin posesión. De tal manera que Sara es Princesa o Señora de
multitudes.
Cuando
Abraham escucho que Sara tendría hijo ya mayor y él también ya mayor por parte
de Dios sonrió, pero no de burla, sino de felicidad. ¿Imaginarse un hombre de
100 años tener un hijo con una mujer de 90?, ¿no es motivo de gran felicidad y
asombro? Y Abraham le pide a Dios, que
no se olvide de Ismael, entonces Dios confirma sus palabras y le dice que Sara
tendrá un hijo el año entrante y se llamara Isaac, que traducido significa Risa
y Dios confirmará su pacto con él, en cuanto a Ismael Dios bendecirá a Ismael,
lo fructificara y lo multiplicara, pero le reitera que el pacto será con Isaac.
Cuando
Dios dejo de hablar con Abraham subió al cielo, y Abraham empezó a circuncidar
todos los prepucios de los varones que habitan con él, desde sus siervos hasta
su hijo Ismael y Abraham mismo.
Hermanos,
todo lo que hemos visto respecto a este pacto, es toda la estructura del nuevo
pacto:
Nuestro Señor Jesús, a través de su sacrificio nos introduce al nuevo pacto, un
pacto mayor que el que tuvo Abraham y Moisés respectivamente, ya que no es un
pacto de obras, ni un pacto con una señal de carne, sino un pacto de Fe y una
circuncisión del corazón, que nos lleva a buenas obras y obediencia a los
preceptos de Dios, pero en su profundidad espiritual. El bautismo es solo
sumergirse en agua, pero el concepto cristiano va más allá de solo sumergirse,
contiene un misterio de poder de Dios transformador para todos aquellos que lo
buscan en espíritu y verdad, aquellos que tienen un corazón circuncidado. Oro
por todos aquellos que se dicen cristianos, tengan el privilegio de vivir esta
transformación, la de nacer de agua y de espíritu, tener la obediencia de
bautizarse, así como Abram obedeció a Dios inmediatamente al circuncidarse la
carne de su prepucio por su Fe, por la fe en su simiente que traería a Cristo
Jesús, hijo de Dios y Dios nuestro y entrar en el pacto de Dios.
Hasta
la próxima semana hermanos, que Dios los bendiga.
Y Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y
ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a
Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a
mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
Al cabo de diez años que había habitado
Abram en la tierra de Canaán, él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando
vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta
sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio;
juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está
en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella
huyó de su presencia.
Y la halló el ángel de Jehová junto a una
fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.
Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella
respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová:
Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. Le dijo también el ángel de
Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de
la multitud. Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y
darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu
aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de
todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
Entonces llamó el nombre de Jehová que con
ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al
que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está
entre Cades y Bered.
Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó
Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. Era Abram de edad de ochenta
y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.
Como
hemos escuchado, Saraí esposa de Abram le ofrece a su esposo su sierva Agar
para que se llegue a ella y entonces pueda tener Saraí un hijo para su esposo.
Habiendo vivido hasta ese momento 10 años en la tierra de Canaán, 10 años desde
que Dios prometió a Abram tener una gran descendencia; cuando Abram se llegó a
Agar y ésta concibió. La impaciencia por parte de Saraí de seguir estéril
después de 10 años desde que Dios le prometió a Abram descendencia, la orilló a
pensar que podría ayudar a Dios, a pensar que quizá Dios le daría un hijo a
través de su sierva Agar; algo que no era muy descabellado en aquella época,
una costumbre muy común entre los pueblos de aquella época, pero Dios había
sacado a Abram de los pueblos paganos, inclusive de su propia parentela, para
hacer de Abram una nación para Dios, una nación que seguiría su consejo y
caminaría por los senderos que Dios les marcase. Dios no había dicho nada
respecto al día y la hora en que Saraí concebiría, pero la promesa estaba. Es
algo muy similar cuando nosotros pensamos que nuestro Sr. Jesús ya se tardó
mucho en regresar, dejamos de clamar en nuestras oraciones por su regreso,
dejamos de estar velando su llegada, ponemos principal atención a nuestras
necesidades inmediatas, como tener una carrera, un trabajo, una casa, una
esposa, o un hijo, pero quitamos nuestra mirada al cielo y nuestra esperanza se
limita en cosas terrenales, pasajeras y que no nos vamos a llevar cuando
muramos.
Tanto
Abram como Saraí, cometieron el error de la desesperación, de la impaciencia y
cuando se vieron en el problema que ellos mismos habían provocado, Saraí pide
justicia por parte de Dios entre Abram y ella para quitar la afrenta que Saraí
tenia por causa del ensoberbecimiento que teína Agar contra Saraí; Agar miraba
con desprecio a su señora Saraí, ya que esta tenía un hijo de su esposo en su
vientre. Agar actuó mal conforme a su posición, ella era una sierva y debía
obediencia a sus amos, ella no era dueña de nada ni siquiera de su propio hijo.
Saraí
empezó a tratar mal a Agar, a ser más dura con ella ya que Agar estaba en
rebeldía. Y Agar huye de la casa que la protegía, de la casa de Abram y Saraí,
y al huir El Ángel de Jehová la encuentra en una fuente de agua en el desierto.
Agar huía de su responsabilidad, de su posición que Dios le había dado con
Saraí, pero Dios sale a su encuentro, como Dios sale a nuestro encuentro, cada
vez que huimos de nuestro problemas y responsabilidades, y nos pregunta, ¿dónde
estás?, de ¿dónde vienes y a dónde vas? Vuélvete de
dónde vienes y ponte sumisa a tu ama Saraí, esto le dice Dios a Agar. Lo que no
sabía Agar es que
habiendo salido así de la casa de sus amos lo único que encontraría sería la
muerte, una mujer sola en el desierto en aquella época era mucho más peligroso
de lo que nos imaginamos, Agar no sabía lo que estaba haciendo y Dios la
encuentra y regresa a casa de su Ama y también la bendice, le dice que el hijo
que tendrá se llamara Ismael ( el cual significa Dios Escucha) porque Dios
escucho la aflicción de Agar, le dijo también que su descendencia sería tan
grande que nadie la podría contar pero que su hijo saldría a delante a pesar de
que tendría una vida dura “Y él será
hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante
de todos sus hermanos habitará”.
La
misericordia de Dios es tan bella y grande, que a pesar que cuando un cristiano
se ve envuelto con el pecado y huye de su responsabilidad tratando de no sufrir
las consecuencias de sus actos, buscando la paz que todos anhelamos, Dios sale
a nuestro encuentro para regresarnos por el camino íntegro y correcto que él ha
marcado para nosotros, a pesar de nuestros pecados y nos recuerda el galardón,
que será sobre manera grande y que vivir una vida integra en nuestro señor Jesús,
está más llena de paz y felicidad que huir de nuestras responsabilidades.
Finalmente,
Agar reconoce que aquel que le está hablando es Dios mismo y llamo a aquel pozo
“Pozo del viviente que me ve”. Hay muchos comentarios que dicen que este Ángel
que se le presento a Agar era nuestro Sr Jesús antes que se encarnara en María,
un Ángel que habla con autoridad y como si fuera Dios mismo.
Agar
volvió a casa de Abram y Saraí y dio a luz a Ismael cuando Abram era de 86
años.
Hermanos,
que Dios los bendiga esta semana y recuerden que las promesas de Dios se
cumplirán en su perfecto tiempo, mientras tanto velemos por aquel que prometió
regresar por su pueblo, como un esposo que viene por su esposa para llevarla a
su nueva casa. Hasta la próxima semana. ¡Amén!